Scamming: La estafa de las ONG

Los delincuentes encuentran nuevas formas de salirse con la suya, y la manera que siempre suele funcionar es aquella donde se apela a emociones y sentimientos básicos. Las llamadas estafa de ONG, son aquellas en las que el malhechor se vale de los sentimientos de solidaridad de sus víctimas haciéndoles creer que están participando de una buena acción u obra. 

Los sentimientos a los que se apela por parte del delincuente son la empatía y la solidaridad. Vamos a ahondar un poco en cada una de ellas para entender por qué este tipo de estafas resultan tan sencillas de realizar por parte de los malos.

Empatía

Los científicos explican la empatía por el principio del espejo del cerebro, y específicamente por la hipótesis de percepción-acción (percepción y acción). Según esta hipótesis, si observamos alguna acción o estado de otra persona, se excitan en nuestro cerebro los mismos departamentos que si nos sintiéramos o actuáramos nosotros mismos. 

Por ejemplo, cuando vemos que una persona a nuestro lado hace una mueca de asco, nuestra ínsula, la región del cerebro que responde al asco, se excita. Y si corta, activamos la corteza cingulada anterior y la ínsula anterior, que están asociadas con el dolor, ya sea en una pantalla de cine o frente a nuestros ojos. 

Además, la empatía funcionará incluso si simplemente le dicen que la persona recibirá un estímulo doloroso cuando se encienda la bombilla. En otras palabras, a nivel de nuestro cerebro se forma un modelo de la acción o estado de otra persona. 

Se supone que la evolución necesitaba tal mecanismo para que entendamos instantáneamente lo relativo: es mucho más rápido sentir lo que está sucediendo que plantear y probar hipótesis: «¿Qué está experimentando mi pareja?».

Resulta que la empatía es nuestra comprensión del otro a través de ponerse en su lugar. No lo evaluamos desde afuera, no tratamos de analizar su comportamiento con la ayuda de estereotipos o teorías, sino que leemos y entendemos cómo ve él esta situación, cómo se siente desde adentro. 

Solidaridad

La solidaridad social, y las diversas formas de cohesión social e interconexión de individuos y grupos sociales. El término se generalizó en el Siglo XIX junto con la formación de la sociología, el movimiento socialista y cooperativo, denotando tanto el estado actual (la interdependencia real de individuos y grupos como elementos de un todo particular) como el estado deseado (ideas de fraternidad, ayuda mutua, simpatía, etc.) . 

Según O. Comte, la solidaridad es inherente a todos los sistemas vivos, pero en la sociedad alcanza su grado más alto en forma de consenso social. Es creado por la distribución constante de diferentes tipos de trabajo humano. 

En el Siglo XIX la idea se desarrolló en el marco de la escuela bioorgánica en sociología. A. Espinas y A. Marion señalaron la importancia de la simpatía social que subyace en las costumbres comunes, las opiniones y el contagio emocional. 

Uno de los conceptos más importantes del temprano E. Durkheim, quien, siguiendo a O. Comte y en oposición a K. Marx y algunas versiones del darwinismo social, desarrolló un paradigma “solidarista” de teoría y sociología. 

Durkheim distingue entre la solidaridad «mecánica» (solidaridad «según las similitudes»), basada en la conciencia colectiva, y la solidaridad «orgánica» (solidaridad «según las diferencias»), basada en la división de las sociedades, trabajo, interdependencia e intercambio entre individuos y grupos sociales. 

Se consideró la base de una vida social normal y su ausencia, una patología asociada con un estado de anomia. Las ideas de E. Durkheim y su escuela hicieron una importante contribución al desarrollo del solidarismo como uno de los ideológicos. 

El fundador de la llamada filosofía del «solidarismo», considerada como alternativa al colectivismo y al liberalismo, figura política, y premio Nobel de la Paz en 1920, L. Bourgeois en el libro. «Solidaridad» (L. Bourgeois, «Solidarité», 1896) distinguió entre «solidaridad como hecho» y «solidaridad como deber», considerando a la primera como base de la segunda. 

Entonces ¿Cómo evitar caer en una de estas estafas?.

Responder a esto siempre es complicado, porque los delincuentes buscan fórmulas que parecen dar credibilidad a sus embustes, pero la clave para intentar no caer es asegurarse muy bien de quién está detrás de cada ONG, si tiene sede física y representantes o vocales localizables, e incluso si están registrados en la base nacional de ONGs. Antes de realizar ninguna donación asegúrate bien de conocer qué recorrido real hará tu dinero.