Cómo lograr la individualización de la educación sin tutores, psicólogos y pedagogos sociales

El problema básico que derrumba la idea de moda de individualizar la educación es que el docente no conoce lo suficiente a sus alumnos o alumnas ni sus habilidades, la velocidad de dominio de la materia, o los canales de percepción, por lo que enseña a todos por igual, según el estándar.

Estándar vs. Nivelación

Algunos expertos explican cómo pasar de la igualación a una trayectoria educativa individual.  El estándar educativo, creado como un lenguaje común para docentes de diferentes regiones y escuelas, en la práctica se convierte en una herramienta para vestir a todos con el mismo traje, donde no queda lugar para alumnos o alumnas con sus características.

Centrándose en el estándar, los programas y los planes temáticos del calendario, los docentes suelen realizar pruebas de control sobre un tema específico casi el mismo día. Si durante las cinco lecciones planificadas por el profesor o profesora para dominar la sección, el o la estudiante no entendió el tema y recibió una calificación de control insatisfactoria, surgen preguntas cómo: ¿por qué no se esforzó lo suficiente, tomó sus estudios a la ligera, no abrió el libro de texto?.

El hecho de que el método de enseñanza utilizado por el o la docente no le convenía, por regla general, está fuera de discusión. Sería bueno que el o la estudiante se ocupará por completo de las ambigüedades antes de seguir adelante, pero esto tampoco suele ser posible: se avecina un nuevo control.

Los expertos señalan que el control debe ocurrir cuando el o la estudiante esté listo o lista para ello. Idealmente, el o la docente debe comprender quiénes son sus alumnos y alumnas, y elegir el método y el ritmo de aprendizaje en función de esta idea. Incluso puede evaluar el conocimiento sobre el mismo tema para diferentes alumnos y alumnas en días distintos.

Lo que necesitas saber sobre los y las estudiantes

Un perfil educativo te ayudará a comprender la diferencia entre los estudiantes y construir una trayectoria formativa individual para cada uno. Un perfil educativo es una recopilación de información sobre un alumno o alumna. Consta de cuatro categorías de datos.

  1. Información académica. Los profesores y profesoras ya están acostumbrados a trabajar con ella, aunque no siempre de forma consciente. Esto incluye lo que el o la estudiante ya sabe, qué es capaz de hacer, qué competencias posee tanto en la materia como en el enfoque personal, cuál es su progreso educativo. La información académica incluye el rendimiento académico y la cartera educativa, la comprensión del enfoque pedagógico, el programa en el que estudió el alumno o alumna. Todo esto en conjunto le permite construir un sistema de aprendizaje individual para el futuro.
  2. Capacidad de aprender. Esto incluye las siguientes habilidades de aprendizaje: la habilidad del o la estudiante para organizar la tarea, tomar notas, trabajar en un grupo; analizar información, llevar a cabo investigaciones. En esta categoría, hay problemas con la objetividad de la evaluación. El alumno o alumna puede no pensar en lo que puede hacer bien y vivir con una idea distorsionada de sus habilidades. El o la docente puede tener conceptos erróneos sobre las habilidades del alumno o alumna. Es importante que el o la docente deje de evaluar la personalidad y piense qué ventajas y problemas objetivos tiene el alumno o alumna. Entonces puede iniciar un diálogo con él o ella, y ofrecer soluciones concretas.
  3. Información demográfica. Incluye conceptos tales como identificación nacional y social. Éstas incluyen: edad, vivienda, lugar y condiciones de vida, afiliación étnica (cultural), lengua materna, presencia de enfermedad/discapacidad, nivel educativo familiar. En oposición al rigor, existen las llamadas ‘exigencias cálidas’, cuando el docente ayuda al alumno o alumna a establecer un estándar educativo más alto, teniendo en cuenta las circunstancias de su vida.